Energías renovables y creación de empleo

Las energías renovables están presentes en el lenguaje habitual de muchas persona, la mayoría de las cuales apuestan por su desarrollo y utilización como fuente de suministro energético. Diferentes sectores de la sociedad ven en las energías renovables alternativas limpias o de baja incidencia medioambiental. Por otra parte, algunas instituciones nos hablan de la necesidad de disponer de recursos energéticos que reduzcan el actual nivel de dependencia de los combustibles fósiles, en particular de los hidrocarburos.

Al estudio y fomento de las energías renovables como solución necesaria, hay que añadir otro concepto, el del uso racional, ahorro y eficiencia energética. Vivimos en una sociedad de derroche energético, tanto en consumo directo de energía como en la de productos que incorporan energía de forma significativa: nos estamos acostumbrando, de manera excesiva, a los bienes de “usar y tirar” sin pensar lo que ello supone en el medio ambiente y en la sustentabilidad.

El desarrollo de las energías renovables requiere un esfuerzo económico y una voluntad política. Las justificaciones para demandar ese esfuerzo y esa voluntad se viven por la sociedad y sus agentes desde diferentes ópticas. Las cuestiones medioambientales, provenientes de los usos energéticos, el cambio climático en primer lugar, son las razones más extendidas. Pero también va calando la consciencia de su necesidad para conseguir sustentabilidad, haciendo así frente a la previsible limitación futura de la oferta barata y abundante de hidrocarburos.

Es necesaria la conjunción de esfuerzos efectivos desde los agentes sociales, las administraciones públicas y las empresas, para una difusión rápida y firme de las opciones renovables. Es preciso construir más instalaciones, pero para ello hay que desarrollar tecnología, hay que investigar y, además, conocer en profundidad lo que hacemos para no incidir negativamente en el entorno.

Otro aspecto favorable que presentan estas energías es su capacidad que tiene para la creación de empleo, además, con un carácter mayoritariamente descentralizado. Es decir, se distribuye por el territorio en el que se implantan las energías renovables, planteándose así un diálogo constructivo entre el desarrollo energético y el industrial. La Comisión Europea, entre otros, así lo manifiesta.

En España esta nueva oferta de empleo tiene un interés especial en la medida que se liga a las pequeñas y medianas empresas, pues las pymes son una característica básica de nuestro tejido empresarial. Nuestra posición en algunas de las tecnologías renovables es muy buena en relación a lo que significamos en el mundo en otros sectores industriales clásicos.

Asimismo, nuestras capacidades de innovación son buenas, algunos de nuestros investigadores y de nuestros institutos tienen un merecido prestigio internacional. Ello nos lleva a reflexionar sobre la relación necesaria entre la investigación y la industria. Se insiste, desde los agentes sociales, a veces desde las administraciones públicas y también desde los medios de comunicación, en la necesidad de aumentar nuestros esfuerzos en investigación y desarrollo.

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